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TAURO Y EL AMOR
Periodo: del 21 de abril al 20 de mayo
Elemento: Tierra Cualidad: fijo, femenino Planeta: Venus
Longitud zodiacal: de 30° a 60°
Casa zodiacal: segunda
Color: verde
Día: viernes
Piedra: zafiro
Metal: cobre
Flor: rosa
Planta: cerezo
Perfume: rosa
ELLA
Está dotada de un manifiesto encanto sensual del que es perfectamente consciente y que administra con sabiduría, en la medida en que, en sus ideales, no hay lugar para la pasión ciega y fulgurante, sino más bien un deseo de conseguir una estabilidad sentimental fiable. Sencilla y espontánea en sus expresiones, no tiene miedo de entregarse, pero no lo hace hasta que está convencida de tener enfrente un compañero adecuado, susceptible de garantizarle un amor y una fidelidad incondicionales, así como un porvenir próspero y tranquilo. Está dotada de una naturaleza apasionada pero prudente, puesto que, si escuchara a su instinto, podría acumular numerosas aventuras, lo que le interesa muy poco. Para ella, el amor es una fuerza global que la sume en la alegría y, si promete una devoción profunda y sincera al amado, atenciones constantes y satisfacción erótica, espera a cambio un compromiso absoluto. Tauro es el signo más posesivo; sus celos son proverbiales y esta mujer dulce y maternal quiere dominar exclusivamente a su compañero y puede transformarse en una auténtica furia ante una eventual traición. Al margen de este defecto, que comporta a veces un temperamento excesivamente suspicaz, posee un gran número de hermosas cualidades que la convierten en una de las mujeres más atractivas. No obstante, no está hecha para las sorpresas y las ambigüedades; es necesario que los límites de su universo estén bien marcados; se siente feliz cuando se instala en una rutina agradable, pautada por placeres terrenales confortables, de modo que una pareja demasiado cerebral o psicológicamente complicada puede su-ponerle una dura prueba.
ÉL
Amable, atento, agradable, el hombre Tauro posee unos modales en-cantadores, con los que alcanza sus objetivos. Cuando la pasión lo in-vade, se inflama en un segundo, Pero consigue mantener la calma y seducir a su presa gracias a una táctica bien controlada. Pero el amor no es siempre el resorte que mueve su interés y su sensualidad innata lo lleva a menudo hacia aventuras de carácter estrictamente erótico. Prudente por naturaleza, reflexiona mucho antes de dejarse ir: la mujer de su vida debe ser atractiva, capaz de satisfacer apetitos no sólo sexuales, fiable y de una fidelidad a toda Prueba. Lineal y pragmático, el hombre Tauro establece claramente Que la amada es de su exclusiva propiedad y es necesario ser prudente, ya que la situación más inocente puede desencadenar unas terribles escenas de celos. Hay que reconocer que se implica totalmente para respetar estas mismas reglas, excepto si su pasión se extingue: en este caso, el pacto de fidelidad queda automáticamente archivado. Hedonista convencido, el Tauro encuentra lamentable renunciar a los placeres materiales y, por tanto, no concibe los amores platónicos o incluso los tibios; para él la fusión entre el sexo y los sentimientos supone la raíz misma de una unión. Su materialismo lo lleva a «contabilizar» lo que se ofrece y se recibe en el marco de la relación de pareja: ofrece con placer lo mejor de sí mismo, pero debe sentirse recompensado; en caso contrario, el compromiso es de corta duración. Por el contrario, cuando todo funciona, se puede contar con un compañero protector y que infunde seguridad, con unos sentimientos duraderos y que vela por el bienestar de su pareja.
CORAZÓN, UNIÓN, RUPTURA
Antes de iniciar cualquier acerca-miento es conveniente recordar que, cuando un Tauro se enamora, se une al objeto de su amor con tenacidad y, por tanto, es preferible tener muy claro hasta dónde se quiere llegar. Tanto él como ella aprecian las alegrías sencillas y aman la naturaleza: elija pues un parque o un hermoso jardín para encontrarse, y así predispondrá de forma positiva su espíritu según sus deseos. Él se siente atraído por las mujeres serenas y alegres, sanamente sensuales, clásicas pero no demasiado sofisticadas; aunque, cuando está realmente interesado en una relación duradera, intenta saber si la mujer está también dotada de sentido común, de realismo y de circunspección. Prepare, pues, un pequeño discurso convincente y bien estructurado, invítelo después a su casa para una suculenta cena que preparará usted misma y acompáñela de buena música. Él pensará después de cenar. Por su parte, ella aprecia mucho las flores (preferentemente las rosas), pero no olvide mencionar que dispone de ahorros, un buen empleo y grandes perspectivas para el porvenir. Dígale también que admira a las mujeres hermosas pero con la cabeza bien puesta, que desea llevar una vida tranquila y que está impaciente por formar un hogar y, con todo ello, habrá dado un gran paso.
Una vez aceptada la proposición, la parte más importante del trabajo estará hecha: ha superado el examen y es el candidato ideal, destinado a vivir a su lado para siempre.
Y no se queje de no haber sido advertido, puesto que cuando un Tauro ama de verdad es para toda la eternidad y la fuerza de su amor se mide por la intensidad de su unión, pero también, desgraciadamente, por sus celos. Sea hombre o mujer, Tauro sabe hacerse indispensable y es un amante infatigable y apasionado. Estará a su lado de manera siempre afectuosa, gentil, atenta, y demostrará su apego de forma pal-pable y concreta ofreciéndole un apoyo muy sólido. La mujer, más bien tradicional, está completa-mente dispuesta a ocuparse de su compañero y de sus hijos con amor; ella cuida la casa, se ocupa de la cocina y del eventual jardín con gusto, sabe crear un entorno agradable y es también una administradora vigilante. También muy conservador, el hombre trabaja duro para ofrecer lujo y confort a la familia y espera de su compañera que se ocupe de él con amor y atención.
La rutina de Tauro resulta agradable, pero puede acabar por aburrir a algunos. Generalmente está poco dispuesto a soltar su presa, pero existen técnicas infalibles para hacerse abandonar. En tema de infidelidad es la más fiable y una simple sospecha es suficiente en numerosos casos, pero esta es una táctica francamente cruel que seguramente Tauro no se merece. He aquí, por tanto, algunos métodos menos malévolos pero muy eficaces: derrochar dinero en caprichos, rehusar las relaciones sexuales, anunciar que se desea abandonar el trabajo para dar la vuelta al mundo y, finalmente, descuidar la casa y la cocina si se vive en pareja.