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PISCIS Y EL AMOR
Características de
Periodo: del 20 de febrero al 20 de marzo
Elemento: Agua
Cualidad: móvil, femenino
Planeta: Neptuno y Júpiter
Longitud zodiacal: de 330° a 360°
Casa zodiacal: duodécima
Color: azul y violeta
Dia: jueves
Piedra: aguamarina
Metal: oro blanco
Flor: lirio
Planta: higuera
Perfume: mirra
ELLA
Ella es una criatura extremadamente sensible, a menudo etérea, cuya soñadora mirada le concede una apariencia evanescente. Dotada de una gran receptividad, su toma de contacto con la realidad y con los demás está regida por las emociones y guiada por una formidable intuición. Sin embargo, también es una persona excesivamente caprichosa, lunática e irracional. En efecto, prefiere la fantasía a la realidad, en especial cuando esta es dura y negativa; tiende a huir instintivamente de las situaciones difíciles y conflictivas, pero ofrece a quien necesite ayuda la gran cantidad de amor de que dispone. Tanto en el plano sentimental como en la vida, resulta inevitable que sufra algunas desilusiones porque tiende a idealizarlo todo y a confundir sus deseos con la realidad. Para ella, los sentimientos se manifiestan bajo la forma de una comunión total con su compañero, y necesita ser amada de manera absoluta, sentirse segura mediante gestos inequívocos, y recibir ternura y numerosas atenciones. Es presa frecuente de angustias injustificadas y experimenta ansiedad por las personas a las que ama, pues tiene la impresión de que estas no pueden pasar sin ella. Es un espíritu romántico, con matices dramáticos que la arrastran a menudo a sufrir por amor, y llora con frecuencia de dolor, pero también de alegría. Se observa en ella una gran carga de sensualidad (dominante en algunos nativos) que la impulsa a sublimar el sexo cuando ama realmente. La inestabilidad del signo puede conducirla a frecuentes cambios de dirección, especialmente cuando descubre la auténtica identidad del compañero que había idealizado antes o cuando la rueda del destino la impulsa hacia otro lado.
EL
Es un hombre con múltiples facetas: sensual y simpático, melancólico y decadente. Es difícil de aprehender porque cambia constantemente, y escapa a cualquier definición o criterio precisos. Sin duda está dotado de un gran encanto, no es machista y gusta por su ternura, su amabilidad y su capacidad para emocionar con una simple mirada. Vive dividido entre la fantasía y la realidad, du-dando sobre el camino que debe seguir; tiende a hacer caso a su in-tuición y a adaptarse a las circunstancias hasta que su instinto le sugiere huir cuando la situación se hace insostenible. En el amor, se ofrece dulcemente y seduce dejándose conquistar, dando la impresión de que se puede contar siempre con él; al igual que la mujer Piscis, tiende a idealizar a la persona amada, y desaparece dejando a su compañera perpleja y desamparada cuando descubre que se ha equivocado. Todo esto le confiere una reputación de ambigüedad algo misteriosa, real hasta cierto punto porque, cuando ve las cosas claras, el hombre Piscis se libra de su comportamiento equívoco y se convierte en un compañero extremadamente generoso e indulgente, casi siempre desprovisto de desagradable autoritarismo, capaz de comprender pro-fundamente a la mujer amada y alcanzar la unión ideal de almas y cuerpos. La sensualidad del hombre Piscis, como la de la mujer, es dulce y voluptuosa, poética pero con algunos matices inquietantes. Para que todo vaya bien, necesita una compañera comprensiva pero firme, que le ame sin manifestar dudas.
CORAZON, UNIÓN, RUPTURA
Ni hombres ni mujeres destacan por su espíritu de iniciativa y tampoco se lanzan decididamente a la seducción: su encanto reside en las mira-das lánguidas, los gestos tiernos y la sonrisa apenas insinuada cuando sus ojos se encuentran con los de quien le turba. Se sienten atraídos por personas tan sensibles y románticas como ellos y detestan a los individuos muy ruidosos, agresivos y nerviosos. Para seducirlos, es necesario dar prueba de una debilidad que les conmueva y despierte en ellos el de-seo de ayudar; puede tratarse de la manifestación de sufrimiento por un amor perdido, o el desánimo ocasionado por un desengaño existencial más o menos grave. Tampoco son insensibles a la llamada de los sentidos, siempre que exista un conflicto sentimental insufrible. Son muy receptivos y no tienen dificultades para comprender los sentimientos ajenos, y lograrán su amor si consiguen dar de sí mismos una imagen que se corresponda con sus deseos. Pero si la conquista puede parecer fácil, no sucede lo mismo con la vida en pareja. La maravillosa historia de amor puede durar toda la vida, pero también acabar rápidamente: esto dependerá de usted, pero sobre todo de él (o ella). No resulta extraño que Piscis se sienta profundamente decepcionado al descubrir que usted no se corresponde con la imagen que se había hecho y que desaparezca sin avisar; es una persona difícil de comprender, y si no llega a establecerse una corriente instintiva de comprensión con la persona amada, se sentirá infeliz, extraño, incapaz de alcanzar la dicha. Su idealismo le hace desear una relación total que conserve su aura mágica incluso en la rutina diaria; si falta esta íntima emoción, significa que la relación no funciona. Pero si se desarrolla bien, Piscis es capaz de dar amor sin límite, de entregar cuerpo y alma al ser amado, y sin desear imponerse sobre él: tiende más bien a colaborar con buena voluntad y a sacrificarse si hace falta; pero se arriesga entonces a someterse demasiado, a sufrir frente a personalidades más fuertes que la suya, y a asumir un comportamiento pasivo y algo masoquista. Poco dotado desde el punto de vista práctico, necesita un compañero que sepa organizar la vida en pareja e impedir que su desorden crónico se transforme en caos. Más bien ansioso, necesita una seguridad constante, y rodearse de una atmósfera tranquila y relajada; puede llegar a adaptarse a personas posesivas y despóticas pero, si le falta motivación, no tendrá ningún escrúpulo en traicionarlas antes de desaparecer. En efecto, no se trata de uno de los signos más fieles, excepto cuando se enamora incondicionalmente.
¿Y si usted desea dar por concluida la relación? Es indispensable la mayor claridad, porque si no está de acuerdo con usted, Piscis pensará que lo ha comprendido mal. Pero si usted se comporta de manera brusca e incorrecta, si desdeña su dulzura y sus sacrificios, le abrirá la puerta de salida.